Asociacion Civil Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico

Ilaria Agostini

Coordinadora

Equipo del proyecto

Región

Bosque Atlántico

Objetivos y lineas de trabajo

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Historia del proyecto

Este proyecto tiene sus orígenes en el año 2005, cuando Ilaria Agostini e Ingrid (Mecky) Holzmann empezaron a desarrollar el primer estudio sobre los monos aulladores en la provincia de Misiones, Argentina. Durante los primeros tres años, se realizaron relevamientos y estudios sobre la ecología y el comportamiento del mono aullador o carayá rojo (Alouatta guariba clamitans) y de otra especie muy emparentada, el aullador negro o carayá común (Alouatta caraya), en un área donde convivían: el Parque Provincial Piñalito. Al principio de 2008, debido a un fuerte brote de Fiebre Amarilla, ambas poblaciones de carayá rojos y negros fueron drásticamente reducidas. En particular, el carayá rojo, que ya desde antes era poco abundante y estaba restringido a una pequeña porción de la provincia, sufrió un impacto considerable y en los años inmediatamente siguientes al brote hasta se sospechó su extinción. Luego, a partir de 2009, periódicamente, llevamos a cabo relevamientos enfocándonos particularmente en esta especie, que ya fue categorizada como críticamente amenazada por la Sociedad Argentina de Estudios de los Mamíferos (SAREM). En 2013 organizamos en Misiones el Primer Taller para la Conservación del Mono Aullador Rojo en Argentina. En ese contexto, con la ayuda y la facilitación de miembros del Conservation Planning Specialist Group (CPSG) de la IUCN, se analizaron y modelaron las principales amenazas para la especie y se establecieron acciones dirigidas a llenar importantes vacíos de información para la elaboración de una estrategia de conservación para la especie. Aunque a partir de 2014 volvimos a obtener registros de presencia más esperanzadores en sitios de donde había desaparecido, como en el Piñalito, la presencia del carayá rojo sigue hoy en día muy escasa y fragmentada.

Situación actual de la especie

Se puede decir que la población de carayá rojo en Misiones nunca se recuperó realmente de la epidemia del 2008. Hoy esta situación es aún más alarmante porque desde 2016 viene desatándose en Brasil la oleada de Fiebre Amarilla más potente desde hace ochenta años, que en el transcurso de este año ha ido bajando hacia algunas áreas del estado de Paraná, aledañas a Misiones. Estos monos son extremadamente sensibles al virus de la Fiebre Amarilla, transmitido por la picadura de mosquitos. Las mortandades masivas de monos carayá durante los brotes epidémicos alertan a la población humana de la presencia del virus en el ambiente.  Por eso, estos monos actúan como “centinelas” de la selva. Gracias a ellos es posible detectar la enfermedad a tiempo para vacunar a las personas y reducir el impacto en las poblaciones humanas.  A la mayor amenaza de la Fiebre Amarilla, también se suma la pérdida y fragmentación del hábitat para el carayá rojo, debido al desmonte por la expansión de la frontera agropecuaria y las actividades forestales.

¿Qué estamos haciendo?

Nuestro objetivo es investigar sobre el estado actual de la población de carayá rojo y evaluar sus condiciones de salud. Además, expertos de nuestro equipo investigan las dinámicas entre el virus de la Fiebre Amarilla, los mosquitos que lo transmiten y los monos. La información que generamos sirve para implementar las acciones marcadas para la especie en el Plan Nacional de Conservación de Primates que se elaboró para Argentina en marzo de 2019.

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