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Foto: @white.emilio

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Toyota anunció en Japón el reconocimiento al Proyecto Pantano, un programa que busca evitar la desaparición del ciervo de los pantanos en las islas del Bajo Delta del Paraná. Fue elegido entre 26 proyectos de todo el mundo y recibirá US$ 70.000 por dos años.

A pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en el Delta del Paraná, se encuentra la población más austral del mundo del Ciervo de los Pantanos, el mayor cérvido nativo de Sudamérica y uno de los tres ciervos anfibios del planeta. En las últimas décadas, la caza furtiva, las inundaciones y la desaparición de su hábitat natural pusieron en peligro a la especie. A partir de esto, en 2014 nace Proyecto Pantano, un programa de conservación en el que participan científicos nucleados en el sector estatal (CONICET, INTA) y la sociedad civil (Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico – CeIBA, Asociación para la Conservación y Estudio de la Naturales – ACEN), profesionales y técnicos independientes, empresas y productores locales, en busca de evitar la desaparición de la especie en este humedal de importancia internacional.

Toyota y Proyecto Pantano crearon una alianza estratégica para trabajar en conjunto con el objetivo generar información científica que permita compatibilizar la producción forestal con la conservación de los ciervos e implementar estrategias de comunicación que den visibilidad para valorizar la especie. Al mismo tiempo, ejecutan programas de educación y sensibilización ambiental para alumnos de nivel inicial, primario y secundario de escuelas de la zona.

La propuesta presentada por el CeIBA, busca posicionar al ciervo de los pantanos como una herramienta de desarrollo local de los habitantes isleños y fue reconocida por la casa matriz de Toyota en Japón para recibir U$D 70.000. El premio reconoce los logros de individuos y organizaciones en la protección y mejora del medio ambiente bajo la iniciativa “Toyota Environmental Activities Grant Program”, que en su edición 2020 logró convocar 89 solicitudes en tres categorías. Desde su creación en el año 2000, se llevan desarrollados 413 proyectos en 57 países y regiones con el aporte de un millón de dólares cada año.

“Más allá de las urgencias que nos impone la coyuntura y los desafíos que enfrentamos por la pandemia del COVID-19, queremos seguir trabajando en nuestros proyectos de conservación de la biodiversidad y en todas las iniciativas ambientales que nos permitan un desarrollo sustentable en el largo plazo”, dijo Javier Ruvolo, Líder de Proyecto de Sustentabilidad de Toyota Argentina.

Por su parte, Javier Pereira, Investigador del CONICET y coordinador de Proyecto Pantano, hizo hincapié en “la necesidad de buscar alternativas para conservar y poner en valor a la biodiversidad con la que compartimos territorio” y resaltó “el compromiso de TOYOTA para impulsar iniciativas que mejoran la calidad de vida de la gente y su relación con la naturaleza”.

El PPD Argentina a través del PPD/FMAM (Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial) lanzó un programa de apoyo para la conservación, con el Yaguareté como especie emblemática del país. El yaguareté es una especie prioritaria de conservación a nivel nacional

El PPD apoya actividades de organizaciones no gubernamentales y organizaciones de base comunitaria en países en desarrollo. A través de los aportes entregados se han desarrollado proyectos con comunidades indígenas, asociaciones, cooperativas, escuelas rurales y grupo de mujeres vinculados al acceso al agua segura, conservación de la biodiversidad, generación de energía renovable, utilización de recursos naturales como sustento de vida a través de la preservación del entorno, lucha contra la degradación del suelo, iniciativas de agricultura familiar sustentable y gestión de cuencas hidrográficas, entre otros.

La Asociación Civil Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico – CeIBA, presentó su proyecto para fortalecer la participación comunitaria e interinstitucional como camino para lograr la coexistencia entre las personas y la especie en la selva paranaense y el gran chaco argentino. Alguna de las acciones para lograrlo son la asistencia con nuevos equipos y tecnologías para aportar el trabajo del grupo de colaboradores, como el sistema de alerta temprana de yaguaretés en riesgo de ser cazados, o capacitar referentes comunitarios, productores, estudiantes, extensionistas y agentes gubernamentales en técnicas para reducir los conflictos, identificar casos de ataques de felinos al ganado y el monitoreo de la presencia del animal mediante herramientas de ciencia ciudadana.